El Sueño de un Pescador

“El pescador vino a buscarme” fueron las últimas palabras de un pastor amigo quien partió con el Señor después de predicar su último sermón. Había sido llevado al hospital tras sentirse mal, aquel domingo. Cuentan que intentó incorporarse y con la mirada fija extendió su mano y comentó: “El pescador vino a buscarme” se recostó y durmió en los brazos de su Señor, mi compañero José Inciarte.

La pasión evangelística de ese pastor nos unió por varias décadas. No me pareció extraño que su última visión de Cristo fuese la de un pescador. A fin de cuentas, así lo visualizó toda su vida. Si hizo de sus discípulos pescadores de hombres es lógico pensar que Jesucristo sea El Pescador por excelencia.

Hace poco más de veinticinco años comencé a preguntarme cómo es que encuentro Biblias con ayudas para realizar casi cualquier tarea ministerial y no encuentro una que me ayude a realizar mi trabajo evangelístico. Mi vida ha estado vinculada a la Palabra de Dios siempre. No sólo porque estudiara teología sino por mucho más.

Yo tenía doce años cuando un predicador invitado a nuestra iglesia me llamó al altar y entre otras cosas me dijo: “Serás ministro de mi Palabra, dice el Señor”. Esas palabras me impresionaron. La otra experiencia que me marcó profundamente fue mi conversión. Durante semanas había estado leyendo la Biblia a solas en mi habitación. Y fue allí donde ocurrió mi encuentro con Cristo. Leyendo el capítulo catorce del Evangelio según Juan el apóstol Jesucristo conquistó mi corazón de niño. Leí, “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.” y me sentí invitado por Jesús a vivir en su casa. Mi oración de conversión fue sencilla. Sólo le contesté: “Acepto”. Y sentí que mi vida quedó totalmente comprometida con él. Pasé varias horas en su presencia llorando, orando y dando gracias. No sé cómo ocurrió pero al levantarme sabía que era salvo y que había nacido de nuevo.

No he hecho otra cosa el resto de mi vida sino conducir vidas a Cristo. Por eso era tan importante para mí encontrar una Biblia con ayudas para evangelizar. Después de buscar infructuosamente comencé un ejercicio con pocas pretensiones, escribir en un cuaderno aquellas cosas que mi Biblia debía contener.

Durante estos años logré precisar el contenido y me di a la tarea de preparar ese material y responder a algunas preguntas. ¿Cómo presentar el evangelio y responder a las falsas sectas? ¿Cómo aconsejar y conducir a Cristo a los aconsejados? Vi que dos de las experiencias que más me permitían presentar el evangelio era cuando un miembro de alguna religión trataba de predicarme o cuando una persona se acercaba con problemas.

De esa manera mis primeras listas fueron el producto de mis encuentros con Testigos de Jehová, Mormones, Católicos, Musulmanes, Ateos y otros con problemas personales que se acercaban a buscar una palabra de orientación. Claro, que otra fuente de data han sido mis cruzadas evangelísticas y las conferencias a jóvenes universitarios.

A través de estos años el documento ha tomado forma y finalmente tiene seis secciones principales y varios cientos de temas. En el 2010 conformamos un equipo editorial que consta de cinco personas. Desde entonces este grupo me ha acompañado no sólo a soñar sino a trabajar diariamente y con poco descanso.

Supongo que el sueño de un pescador debe ser “La Pesca Milagrosa”. Así me siento, como un pescador que presagia la más grande pesca de la historia. Por esa razón esta Biblia será llamada “La Biblia del Pescador”, será un instrumento formidable en la vida de todo hijo de Dios. Al alcance de la mano tendrá respuestas evangelísticas en los momentos de mayor necesidad. Podrá encontrar los versículos apropiados para cada ocasión y tendrá sencillas explicaciones que le guíen al compartirlos.

La “Gran Comisión” recibida de parte de nuestro Señor fue: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” Cada generación ha tenido paladines que han tomado esta responsabilidad sobre sus hombros. En el siglo veintiuno la iglesia es amenazada como pocas veces en la historia. Por lo que no bastará con que unos pocos predicadores desarrollen eventos evangelísticos mientras la iglesia observa. En esa conducta la iglesia se ha parecido a un partido de baloncesto donde diez jugadores se esfuerzan en una cancha corriendo de lado a lado necesitando urgentemente descanso. Mientras en las gradas una multitud de gordos observan tranquilamente necesitando urgentemente ejercicio.

La iglesia es un gigante en las manos de Dios y tiene la capacidad de llevar bendición y vida al mundo entero. Eso no es un sueño, es la responsabilidad del pueblo de Dios. Uno de nuestros ministros cuando me oyó hablar de “La Biblia del Pescador” me dijo: “Ese es un proyecto de los últimos tiempos”. Desde entonces lo pienso y crezco en la convicción de que es cierto.

El 2013 verá el lanzamiento de esta Biblia y lo haremos con un fuerte énfasis evangelístico. Aprovecharemos la ocasión y visitaremos cada país Latino del mundo dictando semirarios y desafiando la iglesia del Señor a participar en una pesca sin precedente.

El ambiente es propicio, los campos siguen blancos, todo está listo para que se repita “La Pesca Milagrosa”. No se preocupe, en caso de que piense que estoy soñando, no me despierte.

 

Ps. Luis Angel Díaz Pabón